Las espinacas se hierven ligeramente, y se pasan a agua fría, y se procede a su escurrido.
Este ha de ser concienzudo, hay que exprimirlas bien entre las manos, y después, en un paño se retuercen con fuerza, para eliminar tanta agua como sea posible.
En una tabla, se pican con cuchillo hasta conseguir reducirlas a tamaño muy pequeñito.
– En un bol grande, poner las espinacas y añadir las especias y la sal.
, y mezclar.
Añadir la ricotta en trozos pequeños, las almendras troceadas y el parmesano.
Mezclar.
– En un recipiente de menor tamaño, batir los huevos y la Maicena eliminando completamente los posibles grumos.
– Incorporar el batido de los huevos al bol grande, y mezclar bien, hasta lograr una pasta homogénea.
Si se dispone de un robot, de puede hacer la mezcla en él.
– Pasar la pasta a moldes previemente engrasados y enharinados, si este paso es necesario.
Yo he usado moldes de Flexipan y este paso se puede obviar.
– Meter en horno precalentado a 180º, y dependiendo del horno y del tipo de molde mantener la cocción 25 – 30 minutos.
– Sacar del horno, dejar unos minutos de reposo y proceder a sacar los pasteles del molde.