Apoyarlos sobre una rejilla, con la parte cortada hacia arriba, y espolvorearlos con sal y orégano.
Ubicar la rejilla sobre una placa forrada con papel de aluminio.
Hornear a 90 o 100ºC de 5 a 6 horas, hasta que se deshidraten.
Retirar y dejar enfriar.
Colocar los tomates secos en frascos de vidrio esterilizados, agregando el ajo, el laurel, la albahaca, el tomillo, la pimienta y aceite de oliva hasta cubrir.
Cerrar herméticamente y guardar en un lugar fresco, seco y oscuro.
Una vez abierto el frasco, conservar en la heladera.
Notas Adicionales: Los tomates secos, sin condimentos, se pueden guardar dentro de un frasco limpio y bien cerrado en lugar fresco, seco y oscuro.